Portugal, caso de éxito en la lucha contra las drogas

Victoria - Portugal

A veces, nos encontramos gratas noticias en el mundo de la lucha contra las adicciones. El país vecino lidera la lucha contra este problema con resultados realmente prodigiosos desde que, en 2001, diera el paso decisivo de despenalizar, que no prohibir, su consumo.

El cambio de visión de tratar la adicción a las drogas como un problema de salud pública y no de criminalidad ha ido mejorando los datos espectacularmente, cayendo en picado el número de adictos, así como de enfermos derivados del consumo de drogas, como el VIH o el SIDA.

Con la Ley 30/2000, de 29 de noviembre, los adictos a las drogas dejaron atrás la consideración de delincuentes y el uso y tenencia de estupefacientes dejó de ser delito, ya que podía incluir incluso penas de cárcel. En la actualidad, solo constituye una falta administrativa junto a otro tipo de sanciones, como multas, ejercicios de voluntariado, etcétera. Todas estas faltas tienen la clara vocación de servir como instrumento para la reinserción social y la reducción de daños al consumidor. En definitiva, los cambios de penas de prisión por terapias resultan ser mucho más efectivas para la mejora de calidad de los adictos y del país en general.

Pero este trabajo carecería de eficacia si las faltas administrativas propuestas por el gobierno portugués no estuvieran dirimidas bajo las Comisiones de Disuasión para la Drogadicción o CDT, comisiones que se enmarcan dentro del Ministerio de Salud y que se encuentran administrativamente apoyadas por el SICAD (Servicio de intervención en los comportamientos adictivos y para las dependencias), cuyo principal objetivo es dirigir una respuesta específica para cada adicto, en dependencia de sus circunstancias personales.

Atrás quedaron los tiempos de arrestos para aquellos que eran sorprendidos con cantidades de drogas para consumo personal, ahora son apercibidos, multados u obligados a presentarse ante una comisión en la que participaráun médico especialista, un abogado y un trabajador social para colaborar y trabajar directamente y de forma individualizada en su tratamiento, la reducción de daños y todo el conjunto de servicios que se encuentran a disposición y que serán de gran utilidad para conseguir los objetivos de abandonar la dependencia a las drogas.

Efecto inmediato en el descenso de enfermedades, muertes y delincuencia

Como si de un milagro se tratara, al ponerse en práctica la nueva ley comenzó a descender el conjunto de problemas que genera el consumo de drogas, lo que incluye una disminución radical en el número de infecciones de VIH y de hepatitis, así como de las muertes producidas por sobredosis (en la actualidad cuenta con la tasa más baja de toda Europa), y los delitos relacionados con el consumo y tráfico de estupefacientes.

Las cifras hablan por sí solas, ya que en el año 2000 las tasas de infección del VIH alcanzaban los 104,2 casos por millón de habitantes y en el 2015 solo se contabilizaron 4,2 casos por millón. Las ventajas que trajo la nueva ley siguen sumando puntos que se ven reflejados en la drástica disminución de nuevos adictos entre la población. Igualmente, consiguió aumentar la edad en la que los ciudadanos comienzan a consumir, y el número de adictos violentos también disminuyó.

Hoy en día Portugal es un país más tranquilo y seguro, en el que voluntariamente se aumenta la demanda de los tratamientos contra las adicciones, incluyendo a los usuarios de cannabis, con una reducción importante en los tiempos en los que los enfermos son adictos a las drogas inyectables, con una descarga muy importante del sistema judicial al tener muchos menos pleitos relacionados con la delincuencia por tráfico de drogas.

También es muy importante valorar el esfuerzo que está ejerciendo la sociedad para comprender y asimilar este problema como una razón de salud y no de delincuencia. Esto se demuestra en la considerable reducción en la percepción del problema y en el estigma del adicto, la tolerancia y la apertura de mente de los portugueses debe ser motivo de orgullo nacional y envidia del resto de países de la unión.

Progresos en España

En España también se despenalizó el consumo de sustancias tóxicas y, al igual que su vecina Portugal, la reducción de toxicómanos fue progresiva y, en la actualidad, se viven situaciones de normalidad, sin excesivos repuntes en el número de adictos. La diferencia estriba en que los efectos de la crisis siguen perjudicando la buena línea que llevara nuestro país, desestabilizando los progresos al verse disminuidas tan drásticamente las cuantías dedicadas a la lucha contra el narcotráfico, y a la ayuda a la reinserción.

Mientras que Portugal, con una política de izquierdas y más social, consigue salir de la crisis y dedicar recursos y medios a combatir la gran lacra de la droga, en España estos esfuerzos son cada vez más y más pequeños.

La población de reclusos sigue manteniendo una relación muy estrecha con la problemática de las adicciones, por poner un ejemplo. Gracias a proyectos desde la empresa privada, como Narconón Mediterráneo, la falla de los sucesivos gobiernos se ve suplida por la buena labor de estos profesionales, que trabajan sin descanso en la prevención del consumo, la rehabilitación y la reinserción de las personas toxicómanas.

Igualmente la labor informativa tiene un gran peso en la comunidad para prevenir y detectar casos complejos. Si quieres seguir informándote sobre este y otros asuntos relacionados con el consumo de drogas, no dudes en visitar la página web de Narconón Mediterráneo, la clínica especializada en la desintoxicación de adictos a las drogas.

AUTOR

Sergio Salinas

Director Ejecutivo de Narconon Mediterraneo

NARCONON MEDITERRÁNEO

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS